Cyclus ayudará a las empresas aragonesas a minimizar el impacto de sus productos

04-09-2012 - Noticias

El Consejo Aragonés de Cámaras de Comercio, la Universidad San Jorge, la Fundación Empresa y Clima y Cyclus Vitae Solutions han comenzado a colaborar para que las empresas aragonesas puedan incorporar herramientas de Análisis de Ciclo de Vida (ACV) y de medición de la huella de carbono, identificando y cuantificando así sus impactos ambientales y mejorando, en consecuencia, su desempeño ambiental.

Calcular y reducir los impactos ambientales asociados a una organización, un evento o un producto contribuye a favorecer al medio ambiente y aumenta la competitividad de las empresas que apuestan por controlar sus emisiones. El enfoque de Análisis de Ciclo de Vida ha sido constatado como el método más apropiado para determinar las cargas ambientales asociadas a la elaboración de un producto o la prestación de un servicio. Este análisis tiene en cuenta todas las etapas implicadas en la generación y vida completa del producto: la extracción de las materias primas, el procesado, la distribución, el uso del producto y los procesos de fin de vida, desde su eliminación en el vertedero, la incineración o el reciclado, entre otros.

El marco de utilización del ACV viene determinado por las normas ISO 14040. Además de para determinar la huella de carbono (muy extendida en el sector de la alimentación), sirve para calcular las declaraciones ambientales de producto (muy extendidas en el sector de la construcción) y sus resultados son esenciales para llevar a cabo medidas de ecodiseño y ecoinnovación.

Primero, las bodegas
El Consejo Aragonés de Cámaras de Comercio, la Universidad San Jorge, la Fundación Empresa y Clima y Cyclus Vitae Solutions han creado un grupo de trabajo que facilitará a las empresas aragonesas el acceso a servicios ambientales de calidad y alto valor añadido con entidades de reconocido prestigio internacional, pudiendo medir así sus impactos ambientales y aplicar medidas para minimizarlos. Como punto de partida, este grupo de trabajo comenzará a trabajar en la medición de la huella de carbono del vino para su aplicación en bodegas aragonesas. Además del sector agroalimentario, otros sectores como la logística, la construcción o la automoción están trabajando en la incorporación de este tipo de medidas ambientales.
El uso de este indicador de la huella de carbono facilita la comunicación a grupos de interés del perfil ambiental de un producto, la prospección de nuevos mercados y canales de distribución y venta, la reducción de costes ambientales y económicos de producción, la identificación de las actividades o procesos con mayores emisiones asociadas y la implantación de medidas de reducción sobre ellas, entre otras ventajas.


Voluntario por el momento
La huella de carbono es un Análisis de Ciclo de Vida en el que únicamente se evalúan las emisiones de gases de efecto invernadero y se expresa en cantidad (de gramos a toneladas) de CO2 equivalente. El uso de este indicador de cambio climático se ha extendido con cierta celeridad en los últimos años y, aunque por el momento es voluntario, países de la Unión Europea como Francia (y cadenas de distribución de varios países) ya han regulado la obligatoriedad de comunicar al consumidor las emisiones de gases de efecto invernadero que se liberan en la fabricación y el transporte de productos que se comercialicen en el país. Otros países estudian la aplicación de políticas similares.
El cálculo de la huella de carbono resulta clave para que las empresas puedan valorar las medidas que deben aplicar para reducir su contribución al cambio climático. Apostar por estas mediciones implica un valor diferencial para una organización o producto que, al incorporar medidas innovadoras y respetuosas con el medio ambiente, abre nuevos canales de venta en mercados competitivos.

Más información: http://www.camarazaragoza.com/productos/acv-y-huella-de-carbono/